Con Mauricio, Roberto Borge ganó

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Por Antonio Callejo

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+ La unidad como hilo conductor del discurso de MGE

+ “Aquí tranquilamente…”: Félix González

+ Filiberto Martínez, podría hacer historia en Solidaridad

 

Decir que el gobernador, Roberto Borge Angulo, perdió con la nominación de Mauricio Góngora como aspirante a relevarlo, es una ingenuidad. Ni siquiera habría que explicarlo, pero por ahí menudean análisis planos que apuntan en esa dirección.

Sobre José Luis Toledo Medina se construyó, de forma planeada y hasta el detalle fino, la percepción de que se trataba del primer favorito del mandatario estatal. La opinión pública compró esa versión y la clase política se encargó de robustecerla. De regarla y alimentarla. Nadie dijo lo contrario y así se alargaron los meses en los que, un día sí y otro también, `Chanito´ se convirtió en el `para-rayos´ de un andanada de críticas, muchas de ellas hasta la infamia que permiten las redes sociales, el anonimato y la marginalidad que ve en todo acto oficial un error o una perversidad.

Como resultado, Mauricio Góngora Escalante se convirtió en el candidato del PRI a la gubernatura. En esta historia no hubo sorpresas, pero sí sorprendidos.

En todo caso, el dato novedoso, histórico incluso, es que Góngora Escalante es el primer político priísta que alcanza la nominación a la Primera Magistratura estatal sin necesidad de haber pasado por alguna de las cámaras del Congreso de la Unión. De la presidencia municipal se proyectó hasta la candidatura.

Y Roberto Borge Angulo tiene en el candidato a sucederle a un aliado de muchos años. No es nada menor el hecho de que Góngora Escalante hubiera arrancado este sexenio como secretario de Finanzas del gobierno del estado. Ambos fueron compañeros de gabinete en la administración anterior, con Félix González Canto, a quien le deben en mucho el lugar que ocupan actualmente.

También hay que decir que José Luis Toledo es, con su juventud y la madurez que adquirió en este intenso proceso de decantación, uno de los políticos de mayor importancia para el ajedrez que jugará el PRI estatal.

De hecho, la naturaleza de este partido es precisamente la de acumular su poderío y contundencia electoral, con la suma de liderazgos.

Este domingo, en el acto de registro como aspirante a la precandidatura del PRI al gobierno del estado, Mauricio Góngora usó como hilo conductor de su discurso el concepto de la `unidad´, y no como una voz desgastada, sino con la profundidad y el convencimiento de que es necesario contar con todos los que participaron en este proceso interno, del cual salió distinguido. Mencionó con énfasis el nombre del gobernador, para agradecerle la confianza y aludió  sus compañeros: “Tienen mi más absoluto reconocimiento”.

Roberto Borge Angulo jugó bien su más importante partida como gobernador del estado. Y lo hizo con la participación y aceptación plena de las reglas de Mauricio Góngora, de José Luis Toledo, sin que sobre mencionar a Paul Carrillo y Raymundo King.

Jugaron a su juego personal, dentro de este juego, Gabriel Mendicuti y Eduardo Espinosa Abuxapqui. Trascendieron con sus `osadías´, en las que trataron de `estirar la cuerda´, pero sin romperla. Particularmente Mendicuti se convirtió en una especie de `mal necesario´. Es mejor tenerlo cerca.

Pero volviendo al tema, está muy forzada la interpretación de que Roberto Borge hubiese perdido con Mauricio Góngora, o visto desde la otra cara, por el hecho de que no llegara a la nominación `Chanito´, luego de haberlo construido y posicionado (sin necesidad de decirlo), como su proyecto personal de trascendencia.

Sería tanto como asegurar que el ingenuo habría sido el propio gobernador, si acaso fuera cierto que sólo tenía una carta para jugar en la complejidad de este proceso.

No fue así.

Roberto Borge Angulo ganó en el mismo momento que Carlos Joaquín González decidió renunciar a su endeble militancia priísta. En principio porque es harto sabido que el mandatario estatal y el susodicho nunca zanjaron la distancia que se formó cuando el primero resultó candidato al gobierno del estado, y el segundo le retiró el apoyo y el saludo.

Hay también algunos textos que le regalan ligeramente el calificativo de `fractura´ a la salida de Carlos Joaquín González. Su salida no llega tan alto. Sólo se fractura algo que está sólidamente unido. Y en este caso el renunciante y ahora postulante pan-perredista a la gubernatura, ya no formaba parte del PRI que lideraba el gobernador. Ya se había ido desde el inicio del sexenio.

Ahora llegó al PAN-PRD sin nada: Su candidatura sólo podría crecer si Carlos Joaquín fuera otro. Su discurso es de perdedor y de víctima. Su estrategia busca en primer generar `lástima´ de la opinión pública, antes que el voto. Sus panegiristas destilan esa `lástima´ por su protegido, sin hallar la manera de venderlo como un producto `premium´ en el escenario político. La gente vota por líderes, no por víctimas.

Por eso ganó Roberto Borge desde el momento en el que finalmente le quedó despejado el camino de su sucesión. Porque la lectura fue que salió airoso de un pulso con el poderoso secretario de Energía, Pedro Joaquín, el hermano mayor.

¿Hubiera perdido si el candidato hubiera resultado Raymundo King o Paul Carrillo? Por supuesto que no. Tampoco.

Es más. Si ahora nos dijeran que Mauricio Góngora era el verdadero `delfín´ del gobernador, y que se decidió presentar como `ariete´ y `para-rayos´ a `Chanito´ Toledo para redondear esa estrategia. ¿Sonaría descabellado?

Era obvio que Manlio Fabio Beltrones y el propio Enrique Peña Nieto hubieran sido señalados de débiles si, como decían sus críticos insistentemente, `Chanito´ llegaba sin su oposición, siendo que fue posicionado como el `delfín´.

¿No estaba al tanto de eso Roberto Borge? ¿No sabía que era más difícil colocar a quien era considerado su favorito en el concierto priísta que dirige Peña Nieto?

No se puede afirmar que Borge `engañó´ a Peña Nieto, a Manlio Fabio y a la clase política en su totalidad, colocando a Mauricio Góngora, simulando que `Chanito´ era su verdadero favorito.

Porque la realidad es más sencilla. Nunca Roberto Borge tuvo un único favorito sin contar con un `Plan B´. Tenía A, B, C y D. Ganaba con `Chanito´, con Góngora y con otros dos.

 

Félix González Canto, `rock star´ del Facebook

 

El cuatro de marzo pasado, cuando el PRI cumplía 87 años y justo también el día que se dio a conocer la nominación de Mauricio Góngora como candidato único del PRI a la gubernatura, el senador Félix González Canto publicó una curiosa foto en su cuenta personal de Facebook.

Se le ve de cuerpo entero, enfundado en un impermeable amarillo, sosteniendo un paraguas negro con la leyenda `Hummer´. Está en solitario en las gradas de un campo de fútbol amateur, bajo una ligera llovizna.

Escribió:

“Tranquilamente viendo el juego de Tigrillos De Chetumal vs Valladolid, bajo la lluvia con Lenin en la portería. La lluvia no es obstáculo para estar con mi hijo en sus partidos”.

Lo curioso es que ese día nadie de la clase política, excepto él, estaba tan tranquilo.

Su post generó de inmediato una cauda de `Like´s´. Sumaba 755 en escasas horas.

 

Filiberto Martínez, al alza

 

El gesto de Filiberto Martínez, no sólo de abstenerse de seguir a Carlos Joaquín en su aventura, sino además de acudir en primer lugar a felicitar a Mauricio Góngora, es la evidencia de una negociación donde se llevará un premio importante. Considérelo para hacer historia en Solidaridad. Ya verá cómo. @Antoniocallejo

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