“…Se hace Camino al Andar”
(Tomado de Antonio Machado)
Miguel Borge Martín

Joan Manuel Serrat /Cantares
Desde que tengo recuerdos me apasionaban todas las noticias que tenían que ver con los aviones, los cohetes y la investigación espacial.
El ambiente era propicio para que un adolescente tuviera ese tipo de inclinaciones. /Recordemos que el primer satélite artificial de la Tierra se puso en órbita en Octubre de 1957, cuando yo estaba por cumplir 14 años. /Este satélite, colocado en órbita por la URSS (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que ya no existe porque desapareció en 1991), se llamó el Sputnik 1 y tenía una masa de poco más de 80 kg. /Daba vueltas entre los 210 y los 930 km de altitud, por lo que en su perigeo rozaba mucho con las capas superiores de la atmósfera y se desintegró 3 meses después. /Un mes después los soviéticos colocaron en órbita un segundo satélite, el Sputnik 2, que transportó a la perrita ‘Laika’ y sirvió para realizar muchos experimentos biológicos en el espacio, algunos de los cuales fueron severamente criticados por la crudeza con que fueron realizados. la investigación espacial.
Entre los 11 y los 16 años de edad me llamaban la atención muchas cosas que eran aplicaciones de la ingeniería, la tecnología y la investigación, principalmente la investigación espacial, que en aquellos tiempos marcaba el acontecer de la época.
En Enero de 1958 los Estados Unidos pusieron en órbita su primer satélite artificial –el Explorer 1- que marcó el inicio de la llamada ‘Carrera Espacial’, en la que los Estados Unidos tenían como ventaja el haber avanzado bastante en la tecnología computacional, que era un factor decisivo por la rapidez y la precisión de sus cálculos. /No hay que olvidar que la Luna se mueve a 1 km/s respecto a la Tierra y que la Tierra se desplaza a razón de unos 30 Km/s (108,000 Km/h) en su movimiento de traslación alrededor del Sol, por lo que la precisión que daban las computadoras era sumamente importante para los cálculos de navegación y balística de las naves espaciales, que tenían poca autonomía de movimiento y dependían de la propulsión inicial que las ponía en el espacio exterior.
Antes de los satélites el tema eran los cohetes y sus capacidades para llevar carga y alcanzar velocidades menores o mayores a los 40,320 km/h, que permitieran entrar en una órbita elíptica alrededor de la Tierra, o escapar de la atracción gravitatoria de la Tierra para alcanzar la Luna o algún otro cuerpo celeste en una trayectoria parabólica o hiperbólica.
Con todas estas influencias, me inquietaba mucho entender lo que estaba pasando y, al mismo tiempo, me motivaba a hacer ciertas cosas. /Baste decirles que cuando tenía 14 años, con mi hermano José, que me llevaba 4 años, tratamos de hacer un pequeño cohete y estuvimos a punto de incendiar la casa en Cozumel.
Todo esto fue una influencia determinante para decidirme a estudiar ingeniería y, específicamente, Ingeniería en Aeronáutica, que era la carrera que, de las que había en México, más se acercaba como formación profesional al mundo de los aviones, de los cohetes y las cuestiones del espacio. /Viendo las cosas en retrospectiva, creo que desde mi adolescencia tenía mucha motivación, mucha inquietud por la inventiva, por la innovación, y por hacer cosas asociadas a la investigación y a la tecnología.
Tenía 16 años cuando llegué a la Ciudad de México para presentar examen de admisión en la Vocacional 2 de Tolsá y Tres Guerras y pasé sin problemas. /Siempre tuve facilidad por la física y las matemáticas y terminé la Vocacional con Diploma por ser uno de los mejores alumnos de mi generación. /Tenía mucha habilidad para el dibujo técnico, y en la materia de geometría descriptiva que se impartía en 2º año, hice poco más de 160 láminas tamaño carta en colores negro, rojo y verde, pero lo más importante fue que desarrollé un método para proyectar espacialmente los objetos a partir de sus tres proyecciones ortogonales. /El maestro de dibujo, que vestía siempre de negro con camisa verde o rojo obscuro, se llevó mi colección de láminas, y después me dijo que había ganado un concurso nacional, pero nunca las volvía ver.
A los 19 años, cuando estaba en 2º año de la carrera, participé en un concurso nacional de tecnología juvenil, que tenía como premio al 1er lugar un viaje a la Feria Mundial de Nueva York. /Presenté un cohete al que llamé TT-I, propulsado con un impelente sólido (así se llama la mezcla de combustible y oxidante) formado con Asfalto y Perclorato de Potasio. /El perclorato lo tuve que producir caseramente porque su distribución en cantidades relativamente grandes como la que yo necesitaba la controlaba el ejército, por su carácter explosivo. /En esta ocasión, también estuve a punto de provocar un incendio en la cocina de la casa de huéspedes donde vivía. /El TT-I lo hice con todas las capacidades técnicas y teóricas que ya tenía, pero fue objetado por los otros participantes que presentaron maquetas, diciendo que yo tenía más de 20 años. /Entones solo me otorgaron el segundo lugar y no fui a Nueva York.
Siguiendo el empeño de honrar mi vocación, después de haber pasado un tiempo sin encontrar un trabajo satisfactorio, en 1966 muere mi Padre y me voy a acompañar a mi Madre a Cozumel, donde trabajé una temporada como chofer del taxi No. 8, y me iba muy bien por las propinas. /Regreso a la Ciudad de México, entro a trabajar 3 meses en una constructora y después, apoyado por uno de mis maestros de la carrera, logro entrar a trabajar en 1967 a la Comisión Nacional del Espacio Exterior (CNEE) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), que era lo que yo quería. /En la segunda mitad de 1968, 4 ingenieros, incluyendo al Jefe de los Talleres y Laboratorios, viajaron a Toulouse, en Francia, para una capacitación. /Yo quedo a cargo de los Talleres y Laboratorios, y como eran los tiempos de elaborar los presupuestos, me toca hacerlo y entrar en contacto con el área de planeación de la SCT, donde me comienza a gustar armar programas y voy aprendiendo cosas relacionadas con la planeación.
En la CNEE me encargo de hacer los estudios para determinar las áreas de seguridad en los lanzamientos de prueba, también el primer programa para simular por computadora el vuelo de los cohetes, el diseño por computadora de un cohete de 2 etapas, y coordino algunas publicaciones de la CNEE, así como algunos otros trabajos. /Sin embargo, lo más importante fue que entre todos los ingenieros que trabajábamos en la CNEE, elaboramos un documento que me tocó presentar a la Presidencia de la República, para colocar un satélite mexicano en órbita, que de haber sido aprobado hubiera llevado al país a otros niveles de desarrollo tecnológico, y a mí me hubiera llevado por otro camino muy distinto al de la gubernatura de Quintana Roo.
La CNEE participó con un ‘stand’ en la Olimpiada Cultural, exponiendo lo que se hacía. /Ahí conocí a Rosalía y poco después nos hicimos novios. /Ella estudiaba la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información (CTI) en la Universidad Iberoamericana y con el acicate de Rosalía termino mi tesis y obtengo mi título de ingeniero en 1969. /Doy clases de Física Moderna en la ESIME del IPN, de Geometría Descriptiva en CTI y de Álgebra Moderna a estudiantes de Ingeniería Civil en la UIA. /Después de un tiempo comienzo a buscar una beca para continuar mis estudios de maestría, enviando cartas a diferentes universidades de los Estados Unidos, pero sólo la Universidad de Stanford, en California, me dio la posibilidad de ingresar, aunque no pude pasar con buena calificación el GRE (Graduate Record Examination) en la parte de la gramática de la lengua inglesa, y eso impidió que me aceptaran.
Pasando los meses me inscribo en la Maestría de Planeación de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, hasta que la NASA recibe mi solicitud y la aprueba, dándome 2 opciones: Rice University en Texas y Brown University en Rhode Island, Nueva Inglaterra. /Rosalía y yo decidimos Brown University y la NASA nos asignó Los Ángeles como puerto de entrada a los EE.UU. /Como ya estábamos por casarnos, escogimos para la Luna de Miel Los Cabos y algunos puntos de California, para luego volar de Los Ángeles a Washington, donde hice algunos trámites en las oficinas de la NASA. /Al día siguiente volamos a la ciudad de Providence, en Rhode Island, donde se encuentra la universidad de Brown. /En Brown obtuve mi Maestría en Ciencias en Sistemas Económicos, Industriales y Urbanos, y en Rhode Island School of Design, una escuela de bastante prestigio en la zona, Rosalía obtuvo su Maestría en Televisión Educativa.
Lo que sigue ya no pensaba encontrármelo en el camino de mi vida, pero se apareció. /Tenía ya algunos meses de ser Senador de la República en la LII Legislatura, donde me desempeñaba como Presidente de la Comisión de Economía, Vicepresidente de la Comisión de Informática Legislativa y miembro de varias Comisiones, cuando recibí una carta de la NASA en la que me invitaban a participar en el Programa de entrenamiento para seleccionar al primer astronauta mexicano. /Me sorprendió recibir esa carta, cuando mi vida ya había tomado el camino de la política, que también ofrecía muchas cosas para enamorarse de ella. /Tomé la carta y me fui a ver al Líder del Senado que hablaba muy bien el inglés, le mostré la carta, la leyó y me dijo “decídete Tocayo. ¿Qué quieres, ser astronauta o continuar en la política?”. Creo que la respuesta que le di ustedes la saben, por el trayecto que siguió mi vida.

